Volumen 13 N° 3
Año 2018


Rev. Obstet. Ginecol.- Hosp. Santiago Oriente Dr. Luis Tisné Brousse. 2013; 8(3): 143-156
Artículo de Revisión

Ácido tranexámico en obstetricia y ginecología

Sócrates Aedo M.1, Paulina Lira M2, Constanza Rivas E2, Patricio Narváez B.1, Italo Campodónico G1
1Departamento de Obstetricia y Ginecología Campus Oriente de Peñalolén, Facultad de Medicina, Universidad de Chile. , 2Ayudante-Alumno. Departamento de Obstetricia y Ginecología Campus Oriente de Peñalolén, Facultad de Medicina, Universidad de Chile..

Resumen

El ácido tranexámico (AT) es un medicamento antifibrinolítico ampliamente usado en medicina. En el parto, su uso inhibiría la actividad fibrinolítica aumentada, ejerciendo un efecto clínico de prevención primaria en contra del sangrado, por lo que en aquellas situaciones de potencial hemorragia materna, previo consentimiento informado materno, recomendamos su uso. Ante un sangrado durante el parto, debiera usarse AT pues los potenciales peligros no evidenciados serían muy menores a los beneficios observados en su uso clínico.

En ginecología el uso de AT se encuentra aceptado para las indicaciones como tratamiento médico en menstruación abundante y/o prolongada en que se descartó la causa uterina y/o sistémica, hipermenorrea con uso de dispositivo intrauterino y prevención de hemorragia en cirugía de cérvix. 

PALABRAS CLAVE: Ácido tranexámico, hemorragia, parto

Summary

Tranexamic acid (TA) is an antifibrinolytic medication widely used in medicine. At childbirth, their use would inhibit the increase fibrinolytic activity, exerting a clinical effect of primary prevention against bleeding, so in situations of potential maternal hemorrhage, previous consent informed we recommend their use. Faced with a bleeding during childbirth, TA should be used as evidenced potential dangers would be lower than the benefits observed in clinical use.

In gynecology the use of TA is accepted as indications for medical treatment in heavy menstruation and/or prolonged that was discarded uterine and/or systemic causes, menorrhagia with intrauterine device, and prevention of bleeding in cervical surgery

KEY WORDS: Tranexamic acid, bleeding, chilbirth.

Introducción

Cuando los tejidos se dañan, los vasos sanguíneos pueden romperse e inmediatamente desencadenar el mecanismo hemostático, consistente en vasoconstricción, formación tapón plaquetario e inicio coagulación; dando lugar a una red estable de fibrina1,2. Al mismo tiempo se activa el sistema fibrinolítico. La fibrinólisis es el mecanismo fisiológico que disuelve coágulos, mantiene a los vasos sanguíneos permeables y da inicio a la remodelación del tejido dañado1-3; planteándose así que su bloqueo favorecería la hemostasia.

El uso de inhibidores de la fibrinólisis empezó hace varias décadas y hoy en el mercado, existen sólo productos sintéticos, principalmente el ácido epsilón-aminocaproico (AEAC) y el ácido tranexámico (AT)4.

El AT es un medicamento que favorece la hemostasia secundaria, impidiendo la hemorragia. En la actualidad es importante en cirugía y traumatismo para reducir la pérdida de sangre y la necesidad de transfusión4; por tanto se plantea el propósito de la siguiente revisión para actualizar la evidencia de su uso en obstetricia y ginecología.

 

Fisiología hemostasia general.

Al acontecer una injuria vascular, se produce una respuesta local de vasoconstricción y formación del tapón plaquetario (hemostasia primaria), la que es continuada por una reacción en cadena de una serie de factores de coagulación, formándose así el tapón de fibrina (he- mostasia secundaria)1,2 (Figura 1). Al mismo tiempo que ocurre lo anterior, se activa el sistema fibrinolítico, responsable de la disolución de los coágulos y que mantiene los vasos sanguíneos permeables, llevando así a la reorganización del tejido dañado.

 

La disolución de los coágulos de fibrina del tapón hemostático, producida por el sistema fibrinolítico, es responsabilidad de una proteasa denominada plasmina (PL)1-3. El plasminógeno (PLG), es un precursor inactivo de origen hepático5, que es convertido a PL, por la acción de diversos factores dentro de los cuales destaca el activador tisular del plasminógeno (tPA) y la urokinasa (uPA). Estos últimos son producidos a partir de células endoteliales, epitelio renal, monocitos y macrófagos; los que son activados por la injuria tisular5, o en presencia de PL1-3. La conversión de PLG a PL se observa marcadamente favorecida en presencia de fibrina2,3.

El sistema fibrinolítico, se mantiene en estado de equilibrio dinámico durante este proceso hemostático, permitiendo así que la “respuesta coaguladora˝ se mantenga en el lugar que es necesaria. Esto previene una reacción generalizada que sería deletérea para el organismo y favorece además la subsecuente remodelación y reparación del coágulo de fibrina1-3, que lleva a la remodelación de la injuria. En el caso de la menstruación y el embarazo y subsecuente parto, la interrelación de tales sistemas presenta tal nivel de equilibrio y complejidad, que permite una remodelación, que no considera la formación de cicatriz, favoreciendo la restauración íntegra del endometrio.

 

 

Fisiología hemostasia durante el embarazo y parto.

 

Desde el punto de vista hemostático, durante un embarazo normal ocurren diversos cambios que incluyen reducción recuento plaquetario, aumento de la mayoría de los factores de coagulación, descenso de los anticoagulantes normales (reducción proteína S) y una inhibición parcial de la fibrinólisis (Tabla 1), produciéndose un estado de hipercoagulabilidad e incremento del riesgo de enferme- dad tromboembólica (TE)6-8. Los sistemas de coagulación y fibrinólisis retornan al nivel antes del embarazo entre la tercera y cuarta semana del puerperio6, 7.

Durante el parto, cuando la placenta se separa de la pared uterina, ocurre una secuencia de cambios fisiológicos y hemostáticos que reducen el riesgo de sangrado, entre los cuales, se cuentan fuertes contracciones del miometrio, aumento actividad plaquetaria y liberación masiva de factores coagulantes.

En el alumbramiento, desde el punto de vista hemostático, destacan dos hechos:

1. Hipercoagulabilidad máxima: En consideración a que el flujo sanguíneo placentario es sobre 700 mL/ minuto, una importante, hemorragia, puede ocurrir si no forma adecuadamente el coágulo durante el alumbramiento, por tanto la hipercoagulabilidad es máxima en el momento en el cual se produce el desprendimiento placentario con gran liberación de sustancias que favorecen la formación del coágulo6, impidiendo así la pérdida sanguínea materna.

2. Aumento actividad fibrinolítica a valores previos al embarazo: Durante la gestación se ha observado un gradual y sostenido aumento del inhibidor del activador del plasminógeno tipo 1 (PAI-1), el que incluso puede triplicar el valor existente en una mujer no embarazada. Asimismo el inhibidor del activador del plasminógeno tipo 2 (PAI-2) también aumenta llegando a obtener valores hasta 25 veces superiores de la no gestante9. La placenta es la fuente primaria para la producción de PAI-2. Durante el embarazo hay descenso en la actividad del activador tisular del plasminógeno (tPA), ello debido al incremento del PAI-1 y PAI-2, con lo cual la fibrinólisis está disminuida en la gestación, hasta una hora después del parto, momento en el cual la actividad fibrinolítica aumenta, retornando a su valor previo al embarazo8,10,11. En el posparto tPA retorna rápidamente a valores normales, concomitante al descenso de los niveles del PA-1, sin embargo la elevación PAI-2 se mantiene por unos pocos días.

Lo anterior nos plantea que independiente de la causa primaria, en caso de ocurrencia de un sangrado mayor al esperado durante el alumbramiento, habrá una pérdida de factores de coagulación con reducción en la capacidad “coaguladora natural”, asociada a una actividad fibrinolítica aumentada para dicho nivel de coagulación (producto de la separación placentaria). Ambos procesos mencionados alteran per se la hemostasia de la mujer puérpera, favoreciendo el sangrado8,10-13; y así planteando la plausibilidad biológica para el uso de AT.

 

 

Fisiología hemostasia durante la menstruación.

 

La menstruación es un proceso, complejo, altamente regulado bajo control endocrino. A nivel endometrial, producto del cese de los esteroides sexuales, se produce vasoconstricción de las arteriolas espirales; la que es seguida de inflamación y descamación endometrial, que actúa desencadenando mecanismo hemostáticos locales, responsables del control de la pérdida sanguínea así como el cese menstrual5.

Factores endocrinos, inmunológicos, hemostáticos interactúan a un nivel molecular endometrial para el control menstrual. Así como ocurre en la hemostasia de tejidos injuriados, también durante la menstruación producto de la inflamación y descamación endometrial se van a activar los mecanismos hemostáticos con formación del tapón hemostático primario y secundario5,14,15. La fisiología de la hemostasia endometrial difiere de otros tejidos como por ejemplo la piel, pues en el endometrio los tapones hemostáticos se observan en menor cantidad así como su localización que es exclusivamente intravascular5,16,17.

Sin factores inhibidores de la coagulación los tapones hemostáticos generados durante la menstruación, podrían llevar a una peligrosa oclusión vascular, por tanto resulta importante la actuación interrelacionada y sinérgica de factores anticoagulantes como: inhibidor de la vía del factor tisular, antitrombina, heparina, cofactor heparina, proteína C y S5.

La hemostasia endometrial es un delicado equilibrio entre los fenómenos de agregación plaquetaria y formación de fibrina (hemostasia) versus inhibición de plaquetas y fibrinólisis17. Una gran actividad fibrinolí- tica representada por el sistema plasminaplasminógeno equilibra la hemostasia endometrial para regular el sangrado menstrual. Los activadores del plasminógeno son inhibidos por el inhibidor del activador del plas- minógeno (PAI), y la actividad de plasmina es reducida por el inhibidor de la fibrinólisis activado por trombina (TAFI)5,18.

Los niveles del activador del plasminógeno aumentan durante la fase proliferativa alcanzando un máximo en la mitad del ciclo, para luego reducirse en la fase lútea y nuevamente incrementarse antes de la menstruación19. Los inhibidores de los activadores de plasminógeno (PAI) aumentan su actividad a finales de la fase proliferativa y durante la fase secretora hasta la menstruación5. Durante la descamación endometrial se observan en el fluido menstrual, altas concentraciones de activador del plasminógeno, fibrina y productos de degradación de la fibrina20,21. Lo anterior evitaría la organización de coágulo dentro de la cavidad endometrial, permitiendo así que los fragmentos endometriales pasen a través del orificio cervical, previniendo la infección o adherencias endometriales.

 

 

Mecanismo acción del ácido tranexámico

 

En 1953, el derivado sintético del aminoácido lisina denominado ácido epsilón-aminocaproico (AEAC), evidenciaba un fuerte efecto inhibidor del plasminógeno. A mediados de los años sesenta, se descubrió que un agente similar, de un peso molecular de 157 Da denominado ácido tranexámico (ácido trasn-4-aminometil ciclohexa- carboxílico o AT), tenía una mejor tolerancia y un efecto al menos siete veces más eficaz que el AEAC, en inhibir el plasminógeno22.

El AT, ejerce su efecto antifibrinolítico (Figura 2)23 mediante el bloqueo reversible y competitivo de los receptores de lisina en las moléculas de PLG24, impidiendo la unión de éste a la fibrina. Lo anterior reduce la activación del PLG a PL con lo cual se inhibe la degradación de la fibrina, favoreciendo así la hemostasia secundaria2-4,25.

La reducción de la actividad de PL obtenida por el uso AT, es útil en condiciones de elevada actividad fibrinolítica local y sistémica, así como en la mayoría de los trastornos de la coagulación, en que existe una formación de coágulo con una red de fibrina anormal debida a disminución y retraso en la generación de trombina26,27. Hvas et al, evidenciaron que el tratamiento simultáneo con AT y factor VIII recombinante mejoraba consistentemente la estabilidad del coágulo, en sujetos portadores de hemofilia A grave, en comparación con el concentrado del factor por sí sólo, planteando así la eficacia del empleo de AT para mejorar la hemostasia28.

 

 

Farmacocinética del ácido tranexámico.

 

Los estudios sobre administración endovenosa (EV) de 10 mg/kg de peso corporal, de AT en sujetos sanos han informado un aumento en sus concentraciones plasmáticas, las cuales alcanzan un máximo a la hora de la inyección29-31, con una vida media de 80 minutos22; después de la primera hora, 30% de la dosis administrada se excretó en la orina; y después de 24 horas se excretó el 90%31.

La administración oral de AT en dosis de 10 a 15 mg/kg de peso corporal, alcanza una media máxima de concentración plasmática a las 2 a 3 horas de su ingestión4,25,31; no afectándose por alimentos32. En voluntarios sanos, después de la administración oral de AT en dosis de 250 a 500 mg, entre el 40% a 70% se habría excretado por la orina en las primeras 24 horas de su administración25.

El AT se acumula en los tejidos30,31 y se difunde rápidamente al fluido articular y la membrana sinovial, donde alcanza concentraciones similares al plasma31,33. Traspasa la placenta hacia el feto34 y está presente en la leche materna, pero en concentraciones 100 veces menores que en el suero11. En estudios toxicológicos no se revelaron efectos teratogénicos31. En concentraciones terapéuticas (5 a 10 m/L), la unión a proteínas plasmáticas es mínima (3%), lo que representa una alta afinidad por el PLG25,35. Su eliminación ocurre por vía renal, por lo que el deterioro de dicha función incrementa su vida media, debiendo ajustar la dosis utilizada en casos de insuficiencia renal grave22,31.

El AT puede administrarse por vía oral, EV o tópica. La dosis EV generalmente es de 0,5 a 1 gramo (10 mg/ kg de peso corporal), en tres a cuatro tomas al día. Por vía oral, la dosis es de 1 a 1,5 gramos (15 a 20 mg/kg de peso corporal, tres a cuatro veces al día22, no excediendo los 4 gramos/día25. En caso de cirugía, la primera dosis EV se administra inmediatamente antes de empezar. Sin embargo, si la primera dosis se administra por vía oral, debería suministrarse dos horas antes de la intervención. Puede utilizarse la misma dosis para niños y adultos. Si el AT se administra de manera tópica como enjuague bucal, se usa una solución acuosa de 10 ml al 5%, equivalente a 0,5 gramos vía oral4.

En la búsqueda de nuevas estrategias que ofrezcan una mayor seguridad y eficacia, es que se ha comenzado a investigar nuevas formulaciones orales, con cambios en la liberación medicamentosa36-38. Asimismo se investigan otras moléculas más específicas en su interacción con los sistemas de coagulación y fibrinólisis39.

 

 

Tolerabilidad, efectos secundarios , contraindicaciones del ácido tranexámico.

En general el AT es bien tolerado4,22,23,25, siendo los eventos adversos habitualmente leves y consistentes con molestias gastrointestinales destacando la presencia de náuseas y diarrea4,22,23,25. La inyección EV rápida puede provocar mareos e hipotensión; por lo tanto, se recomienda no administrar el AT a un ritmo mayor de 100 mg/minuto4,40.

Lindoff et al41, en una cohorte de 2.102 embarazadas con trastornos de coagulación en que 256 usaron un promedio de 46 días AT, no evidenció aumento del riesgo trombogénico. El AT es ampliamente usado en Suecia, y en una exposición de 238.000 años-mujer para uso de AT en tratamiento de menorragia, no se observó aumento del riesgo para enfermedad TE42.

En el contexto de hemorragias espontáneas excepto hemorragia subaracnoidea, el uso de AT observó episodios poco frecuentes para enfermedad TE43. Una revisión sistemática reciente de la revista Cochrane44 concluyó que, durante cirugías, además de reducir hemorragias, el AT era seguro y no generó eventos graves. En el metaanálisis de Ker et al45 para hemorragias quirúrgicas, se plantea que el efecto del AT para mortalidad y enfermedad TE es incierto. En 13.273 sujetos que aleatoriamente recibieron con AT o placebo dentro de las tres horas siguientes al traumatismo que originó su ingreso a protocolo (estudio CRASH-2), la mortalidad total incluyendo episodios de enfermedad TE fue menor entre los pacientes que recibieron AT que entre los que recibieron placebo46.

Experiencias en relación al uso de AT en dosis mayores a las habituales así como a condiciones clínicas particulares, han reportado eventos adversos graves e infrecuentes tales como trombosis, insuficiencia renal y convulsiones23,47-51. En la actualidad, se consideran contraindicaciones absolutas para el uso de AT: 1) Trombosis venosa o arterial aguda, 2) Hematuria macroscópica originada en el tracto urinario superior, 3) Hemorragia subaracnoidea excepto tratamiento “ultraprecoz” con AT previo a la intervención neuroquirúrgica del aneurisma52 y 4) Uso de concentrados complejo protrombina en dosis alta y repetida y/o uso de FEIBA (contiene los factores II, IX y X principalmente no activados, así como el Factor VII activado; el antígeno del Factor VIII coagulante). Además debiera tenerse precaución en el uso de AT, durante el uso de estrógenos con otros factores protrombóticos.

 

 

Uso del ácido tranexámico en obstetricia.

 

Embarazo

 Es infrecuente la ocurrencia de problemas hemorrágicos en mujeres embarazadas con trastornos de coagulación congénitos53 incluso severos como la enfermedad de von Willebrand tipo 354 no obstante su frecuencia es mayor que la población de gestantes sin defectos de coagulación55. El AT no presenta pruebas de teratogenicidad o de otros efectos secundarios tanto en la madre como el feto41 evidenciados epidemiológicamente, por tanto no habría contraindicación para su uso durante el embarazo en caso de existir hemorragias.

 

Parto

 

La hemorragia es una complicación grave del parto, considerándose como la principal causa de muerte materna (MM) en el mundo, y una causa importante de morbilidad dado que el 12% de los sobrevivientes tendrán anemia severa subsecuente56,57. En Chile, la hemorragia durante los años 2000 a 2005, como causa de MM ocupó el quinto lugar con una frecuencia de 7,8%57.

La pérdida de sangre que se produce durante el par- to por cesárea es aproximadamente dos veces más que la cantidad perdida durante el parto vaginal; y aproximadamente el 6% de estas pacientes requieren transfusiones de sangre. Las mujeres que requieren transfusión de sangre se enfrentan a los riesgos que ésta conlleva, incluyendo la transmisión de infecciones.

Durante el proceso del parto, tanto vaginal como en la cesárea, producto de la injuria vascular se puede producir hemorragia, con la consecuente pérdida de factores de la coagulación, la que puede ser agravada durante el alumbramiento, debido a la natural activación del sistema fibrinolítico a niveles pregestacionales, por la separación placentaria. Lo anterior plantea el uso de AT, no sólo en situaciones de evidente sangrado durante el parto sino también para prevención primaria de la hemorragia antes del nacimiento.

En un metaanálisis del año 2011, Peitsidis y Kadir58 valoraron las evidencias disponibles sobre la eficacia y seguridad del AT para el control de hemorragias durante el embarazo y para la prevención y tratamiento de hemorragias posparto. Se revisaron 34 artículos publicados entre 1976 y 2010. La mayoría eran estudios observacionales o informes de casos que corroboraban que el AT se administró con éxito para la prevención y el tratamiento de hemorragias obstétricas. Se informó de embolismo pulmonar en dos casos; no obstante, no fue posible confirmar ni excluir la probable influencia del AT en estos episodios. Otros metaanálisis de estudios controlados randomizados también evidenciaron que el AT redujo la pérdida de sangre en el parto en comparación con un placebo59,60.

En la línea de la prevención primaria de la hemorragia durante el parto, hay evidencia de ensayos clínicos61-70, que avalan la eficacia y seguridad de una única dosis de AT, para reducir el sangrado tanto en el parto vaginal, como en la cesárea (Tabla 2). En cesárea sin factores de riesgo para sangrado, dicha pérdida hemática es menor en un rango de 14,1% a 52,6% al usar AT versus placebo61-69, además se reporta una reducción en la frecuencia hemorragia obstétrica (pérdida hemática mayor a 500 mL y/o 400 mL) en porcentajes variables de 11,1% a 18%61,67,69. Del mismo modo Shahid et al 201363, reportan 25% menos de transfusiones con el uso de AT respecto a placebo. Gungorduk et al, 201164 observan asociado al uso AT una reducción (p <0,01) del 3,7% de pérdidas hemáticas mayores a 1.000 ml, con menor necesidad de útero retractores para dichos sangrados en cesárea. Respecto a la hemoglobina corpuscular media se observan reducciones de 12,6% a 66,2%62,63,65-68. Gungorduk et al, 201370, para partos vaginales con uso de AT versus placebo, evidencia una reducción del 25,3% de las pérdidas de volumen hemático y 26,3% de hemoglobina corpuscular media asociado a una disminución del 5% de sangrados mayores a 500 mL.

Respecto a la seguridad del uso de AT tanto para la madre como para el recién nacido, los ensayos clínicos no se reportan eventos adversos serios y significativos (p- valor <0,05) para el uso de AT; destacando estudios66,67,70 que señalan eventos adversos leves con significancia estadística para AT, en molestias transitorias tales como cefalea náuseas, vómitos, diarrea y fotopsias.

Las gestantes que padecen trastornos hemostáticos congénitos deberían recibir una atención adecuada en colaboración con centros de tratamiento especializado en el manejo de coagulopatías. El tratamiento durante el parto vaginal o la cesárea debería adaptarse a la paciente en cuestión y podría incluir el uso AT71,72. Así en el caso de varios trastornos de la coagulación graves, por ejemplo enfermedad von Willebrand tipo 3, es necesario administrar concentrado de factor; pero si también se administra AT puede reducirse la cantidad de concentrado y la duración de su administración54; por lo tanto, la terapia complementaria con AT puede ser útil en estas mujeres.

En la línea del manejo del sangrado después del parto vaginal, en 2011, destaca la experiencia de Ducloy Bouthors et al73, en que en un estudio randomizado, controlado a etiqueta abierta (144 mujeres, 72 en grupo control y 72 AT), usando AT en una dosis inicial de 4 gramos seguida de la infusión EV de 1 gramo/hora durante seis horas, en casos de pérdida hemática mayor a 800 ml (la pérdida sanguínea no era diferente entre los dos grupos: 1.000 mL en AT y 950 mL en el control), se evidenciaba para AT, una significativa (p <0,05) reducción en las medianas de pérdida hemática (AT: 170 mL, con- trol: 221 mL), tiempo duración sangrado (a 30 minutos de iniciada la hemorragia se detuvo sangrado AT: 63%, control: 46%), cantidad de glóbulos rojos transfundidos (total unidades transfundidas AT: 28, control: 62) e incidencia de disminución concentración de hemoglobina en más de 4 gr/dL (AT: 25%, control: 43%). La detención del sangrado posterior al uso de útero retractores y transfusión de concentrados de glóbulos rojos se reveló para AT 93% en cambio para control fue de 79% (p =0,03). La histerectomía o la ligadura quirúrgica de arteria uterina fueron necesarias en dos mujeres del grupo control a los 315 minutos y 525 minutos, y estos procedimientos no fueron necesarios en ninguna integrante del grupo de AT. La hemorragia después del parto, alcanzó criterios de gravedad en un porcentaje mayor para grupo control (AT: 35%, control: 50%; p =0,028). Las reacciones adversas severas fueron trombosis venosa profunda en el sitio del catéter venoso, la cual se produjo en dos pacientes del grupo de AT y en una del grupo de control (p =0,375). Manifestaciones adversas leves y transitorias (náuseas, vómitos y mareos) se observaron más a menudo en el grupo de AT (n =18) que en el grupo de control (n =4) (p =0,03). No se produjeron muertes durante el estudio.

En la actualidad se encuentra en curso el WOMAN TRIAL (World Maternal Antifibrinolytic)74, el cual es un estudio randomizado, a doble enmascaramiento, en que se compara AT versus placebo controlado en 15.000 mujeres con hemorragia posparto. Los resultados principales incluyen la muerte materna e histerectomía, lo que tendría un gran impacto, particularmente en países con mortalidad materna aumentada.

 

 

Uso ácido tranexámico en ginecología.

 

En la actualidad existe consenso para uso de AT en tres situaciones de particular interés en ginecología:

I.  Tratamiento médico en menstruación abundante y/o prolongada en que se descartó la causa uterina y/o sistémica35,75,76.

II. Hipermenorrea con uso dispositivo intrauterino (DIU)77,78.

III. Prevención de hemorragia en cirugía de cérvix79-81.
El sangrado menstrual excesivo (SME) es un tipo de sangrado uterino anormal, que se caracteriza por la presencia de flujo vaginal rojo proveniente de la cavidad uterina en forma regular, pero excesivo en cantidad (mayor a 80 ml) y/o duración (mayor a 7 días)82-85; en el fondo traduce una pérdida menstrual excesiva, la cual produce trastornos sociales, laborales o sexuales en la vida de la mujer, así como también riesgos médicos a consecuencia de la anemia por deficiencia de fierro85-87. El SME tiene una prevalencia variable entre 4% y 51,6%86; y se considera que después de los 40 años su frecuencia se incrementa 4% a 5% por año88, por tanto es un motivo frecuente de consulta en mujeres premenopáusicas, que concurren al ginecólogo; dando cuenta de dos tercios de las histerectomías y la mayoría de las ablaciones endometriales89,90.
En dos tercios de los SME no existen causas uterinas ni sistémicas definibles y allí es posible plantear la existencia de un mecanismo en que el trastorno primario reside en el endometrio91-93. De hecho se han caracterizado alteraciones endometriales, en que existiría una afectación primaria de los mecanismos reguladores locales de la “hemostasia” endometrial en sí misma, en que menstruación no se autolimita. Dicho trastorno denominado por algunos autores, como disfunción endometrial94 se produce en forma secundaria a: I) Reducción en la producción local de vasocontrictores como endotelina 1 y prostaglandina F2a,95-98; II) Aumento en la producción local de vasodilatadores como prostaglandina E2 y prostaciclina (PGI2)95,98-103 y/o III) Lisis acelerada del coágulo endometrial por una producción excesiva de activador del plasminógeno95,98,104-106.
De acuerdo a la fisiopatología del trastorno endometrial, el uso del AT tendría un sustento fisiopatológico al impedir la degradación de la fibrina lo que favorece la hemostasia secundaria y subsecuente remodelación endometrial25. La evidencia clínica de su manejo con AT ya se encuentra suficientemente documentada35,75,76. En 2009, la FDA aprobó el uso clínico del AT. La dosis recomendada es de 1,5 a 4 gramos/día, distribuido en 3 a 4 tomas, por los primeros 3 a 5 días del inicio de la menstruación, reduciendo el sangrado en 40% a 60%25,35,76,86,99,107-110. Es bien tolerado con eventos adversos de muy poca frecuencia (menos de 1/1.000) y leves86. La evidencia acerca del riesgo tromboembólico es a lo más controversial, sin evidencia observacional para sostener este planteamiento, de hecho en la actualidad no se considera un efecto adverso35,41,76,110.
El tejido cervical, al igual que el tejido uterino, tiene altas concentraciones de activador del plasminógeno, lo que explica el efecto positivo del AT en estudios sobre conización79-81. De manera similar, los agentes antifibrinolíticos pueden ser importantes en intervenciones como legrados e histerectomías. Este es el fundamento para el tratamiento con AT en pacientes con trastornos de la coagulación sometidas a cirugías ginecológicas.

coNcluSIoNeS

El ácido tranexámico (AT) es un medicamento antifibrinolítico ampliamente usado en medicina4. En el parto, su uso inhibiría la actividad fibrinolítica aumentada8,10-13, ejerciendo un efecto clínico de prevención primaria61-70, en contra del sangrado por lo que en aquellas situaciones de potencial hemorragia materna, previo consentimiento informado materno recomendamos su uso. Asimismo, el uso de AT rutinario previo al parto en toda la población de embarazadas, plantea la chance de reducir, una causa importante de morbimortalidad materna; por tanto un estudio de costo-económico, se plantea como necesidad hoy, para valorar dicha recomendación. Ante un sangramiento durante el parto, debiera usarse AT pues los potenciales peligros no evidenciados serían muy menores a los beneficios observados en su uso clínico.
En ginecología el uso de AT se encuentra aceptado para las indicaciones como tratamiento médico en menstruación abundante y/o prolongada en que se descartó la causa uterina y/o sistémica35,75,76, hipermenorrea con DIU77,78 y prevención de hemorragia en cirugía de cérvix79-81.

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Figura 1. Cascada de la coagulación. Adaptado de Thornton P y Douglas J, Best Practice & Research C.

Tabla 1. Resumen de los cambios de la hemostasia durante la gestación.

Figura 2. Sistema fibrinolítico. A la izquierda, la unión del plasminógeno a la fibrina ocurre en.

Tabla 2. ensayos clínicos para la eficacia del empleo de ácido tranexámico (AT) versus placebo pa.