Volumen 13 N° 1
Año 2018


Rev. Obstet. Ginecol.- Hosp. Santiago Oriente Dr. Luis Tisné Brousse. 2014; 9(1): 39-44
Artículo de Revisión

Consensos existentes para el diagnóstico del Síndrome de Ovario Poliquístico

Daniela Capella S.1, Sócrates Aedo M.1, Cristina Irribarra A.1
1Departamento de Obstetricia y Ginecología Campus Oriente de Peñalolén, Facultad de Medicina, Universidad de Chile. .

Resumen

El Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) es una alteración neuro-endocrino-metabólica, presente entre 5% y 15% de las mujeres, asociándose a cáncer endometrial, obesidad, hipertensión arterial, alteraciones metabolismo, hidratos de carbono e infertilidad. En aquellas mujeres que se embarazan con SOP se ha observado un incremento en diabetes gestacional, síndromes hipertensivos del embarazo, aborto espontáneo, parto prematuro y restricción intrauterina del crecimiento.

Diagnosticar un SOP no es trivial, implica conferir a esa mujer una carga en sus controles de salud, en la búsqueda de riesgos asociados; y en consideración a ello se realizará una revisión actualizada de los distintos criterios para el diagnóstico de SOP.

Así, de los tres criterios que definen el síndrome, queda en evidencia que el de la NIH no describe el total espectro de las mujeres con SOP al no incorporar la ecografía. De los dos restantes, el consenso descrito el 2003 en Rotterdam aparece como el más aceptado, no obstante incorpora un fenotipo normoandrogénico, el cual no tiene riesgo de insulino-resistencia. Más allá del criterio usado para definir SOP, lo importante es tener en cuenta cuáles son los riesgos asociados a cada fenotipo, siendo el objetivo primordial el manejo adecuado de las pacientes para su mejor salud y calidad de vida.

PALABRAS CLAVE: Síndrome de ovario poliquístico, criterios diagnósticos.

Summary

Polycystic ovary syndrome (PCOS) is a neuro-endocrine-metabolic disorder affecting 5% to 15% of women and associates to endometrial cancer, obesity, high blood pressure, carbohydrate metabolism disorders and infertility. In PCOS women who become pregnant, an increase in diabetes, hypertensive disorders of pregnancy, spontaneous abortion, premature delivery and intrauterine growth restriction has been observed.

Diagnosing PCOS is not a trivial matter; it implies conferring women with a burden in her health controls for the search of associated risks and considering thereof, an updated review of the different criteria for PCOS diagnosis will be carried out.

Thus, from the three criteria defining the syndrome, it is evidenced that NIH’s doesn’t describe the full spectrum of women with PCOS as it doesn’t include ultrasound. From the remaining two criteria, the consensus described in Rotterdam in 2003 appears to be the most accepted one, although it incorporates a normoandrogenic phenotype with no insulin resistance risk. Beyond the criteria used to define PCOS, it is important to keep in mind the risks associated to each phenotype, with the adequate management of the patients being the primary objective for their better health and quality of life.

KEY WORDS: Polycystic ovary syndrome, diagnostic criteria.

INTRODUCCIÓN

El Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) es una alteración neuro-endocrino-metabólica frecuente, con prevalencia entre 6% y 10% si se utilizan los criterios defiidos por National Institute of Health (NIH) en 1990, y hasta 15% al ser usados aquellos defiidos en Rotterdam en 20031.

 

La primera descripción acerca de este síndrome fue en 1935 por Sthein y Leventhal. Ellos encontraron en sus estudios ovarios de morfología poliquística, que era común encontrar sintomatología como: amenorrea, evidencia clínica de hiperandrogenismo y obesidad. Le llamaron poliquísticos a ovarios de gran tamaño con imágenes de folículos persistentes, que fueron considerados como quistes1.

 

Las expresiones clínicas varían, pero incluyen características tales como hiperandrogenismo, oligoanovulación y alteraciones en la ultrasonografía del ovario.

 

El SOP se asocia a varias condiciones de riesgo a lo largo de la vida1. La más frecuente es la insulinoresistencia, siendo de mayor severidad en mujeres con hiperandrogenismo y anovulación crónica. En edades mayores, ello se traduciría en mayor incidencia de intolerancia a la glucosa oral, diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y aumento del riesgo cardiovascular1-3. La infertilidad es otro riesgo asociado. Este a su vez aumenta cuando la mujer presenta obesidad y resistencia a la insulina1,4. Se ha descrito también un aumento en el riesgo de cáncer de endometrio de 2,7 veces1.

 

La gestación en portadoras de SOPQ se relaciona a mayores complicaciones. Dentro de ellas destaca la diabetes gestacional, llegando a frecuencias de 40%-50%, lo que incrementa el riesgo de macrosomía fetal. Además se menciona aumento en los síndromes hipertensivos del embarazo (5%), aborto espontáneo, parto prematuro y restricción intrauterina del crecimiento. Todos estos riesgos estarían exacerbados en obesas o con insulinoresistencia1.

 

Diagnosticar un SOP no es trivial, implica conferir a esa mujer una carga en sus controles de salud, en la búsqueda de riesgos asociados; y en consideración a ello se realiza una revisión actualizada de los distintos criterios para el diagnóstico de SOP.

 

CONSENSO DE NIH, 1990

No fue recién hasta 1990 en que se reunió un grupo de expertos y confeccionaron la primera defiición clínica de SOP. Esta fue realizada por la NIH en Bethesda, Maryland en Estados Unidos7,10. En este consenso, SOP fue defiido, en orden de importancia como: 1) hiperandrogenismo clínico o de laboratorio junto con; 2) anovulación crónica; y 3) exclusión de otros síndromes. La morfología de los ovarios no eran parte de los criterios diagnósticos, sólo refería que podían sugerirlo5,7,10 (Tabla 1). De estos criterios cabe mencionar que no fue especifiado qué signifiaba y cómo se medía el hiperandrogenismo clínico o de laboratorio. No concluyó cuáles andrógenos medir, ni que características clínicas serían diagnósticas. Tampoco definió anovulación crónica.

 

A pesar de lo mencionado, los criterios de NIH fueron un importante primer paso para la estandarización del diagnóstico de SOP y para avanzar en estudios sobre el perfi de estas pacientes. Debe reconocerse que estos criterios se basaron en su mayoría en opiniones y no en evidencia científica7.

 

Con el tiempo cada vez se hacía más evidente que la expresión clínica de este síndrome era más amplia y variada que la presentada en el consenso de la NIH, y que la morfología del ovario era consistente en la mayoría de las mujeres con SOP7.

 

CONSENSO DE ROTTERDAM, 2003

Pasaron 15 años desde este primer consenso cuando surge un segundo. Este es el creado en el año 2003 en Rotterdam, por la ESHRE (European Society for Human Reproduction and Embriology) y la ASRM (American Society for Reproductive Medicine) 4,9,10.

 

Se consideraron tres criterios diagnósticos, debiéndose cumplir dos de ellos para realizar el diagnóstico. Los criterios eran: 1) oligo o anovulación; 2) hiperandrogenismo clínico y/o de laboratorio; y 3) ovarios poliquísticos (Tabla 1). En este consenso se reconoció la existencia de fenotipos de SOP con ciclos regulares, y fenotipos sin hiperandrogenismo. Se incluyó la morfología ecográfia como uno de los criterios diagnósticos; con ello se defnen 4 fenotipos diferentes (Tabla 2).

 

Debían al igual que en NIH, excluirse otras patologías que provocaran hiperandrogenismo, entre las cuales menciona hiperplasia suprarrenal congénita, síndrome de Cushing y tumores secretores de andrógenos. Además, indica que se debe descartar hipogonadismo hipogonadotrópico, hiperprolactinemia10.

 

Con respecto al hiperandrogenismo clínico se menciona al hirsutismo como manifestación primaria. Aun así, remarca las limitaciones de este parámetro: escases de datos poblaciones acerca de la prevalencia de hirsutismo; subjetividad en su medición; escaso uso de escalas estandarizadas en su medición; difiultad en la medición al evaluarse pacientes previamente tratadas en este aspecto; y las diferencias demográfias y según edades en la prevalencia. Acné e hiperandrogenismo clínico fue considerado como un marcador potencial, pero reconoce que hay conflctos en este aspecto al no estar determinada la prevalencia de éste en pacientes con SOP. Acerca de la alopecia androgénica, la determina como poco estudiada en relación a hiperandrogenismo y por lo tanto un pobre marcador de éste.

 

Para el hiperandrogenismo de laboratorio defie la medición de la testosterona libre (Tl) o al índice de andrógenos libres (IAL). La TL para la clínica debiera ser medida en forma indirecta incorporando la relación testosterona total, globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG) y albúmina. Se remarca el valor limitado en la medición de Tl por radio inmunoensayo (RIA). Menciona otros marcadores, tales como DHEAS y androstenediona, pero no los valida como elección.

 

La ecografía se agrega como criterio, defiiendo a su vez cuáles son los requisitos para defiir a los ovarios como morfológicamente poliquísticos: “presencia de 12 o más folículos en cada ovario que midan entre 2 a 9 mm de diámetro y/o aumento del volumen ovárico (>10 ml). Con que un ovario cumpla estos criterios es sufiiente”. Descarta la distribución de los folículos y el aumento del estroma ovárico como parte del diagnóstico ecográfio. Esta defiición no incluye a usuarias de anticonceptivos orales. Si hay evidencia de un folículo mayor a 10 mm o un cuerpo lúteo, se debe repetir la ecografía en el próximo ciclo. Además, aclara que lo ideal es la vía ecográfia transvaginal, realizar el examen el día 3 a 5 del ciclo menstrual y en caso de oligo-anovulación el día 3 a 5 desde un sangrado inducido por progestinas. Los folículos menores a 10 mm deben ser medidos en el plano longitudinal y anteroposterior, siendo informada su medida según el promedio de estas dos secciones.

 

En el consenso hay un acápite acerca de la resistencia a la insulina. Se consensuó en esta oportunidad que no es necesaria para hacer el diagnóstico, pero que sí debiera ser medida en todas las pacientes obesas con SOP, en las cuales puede llegar a 50%. Además, en ellas debiera realizarse una prueba de tolerancia a la glucosa oral, dado el aumento de prevalencia de intolerancia a la glucosa oral y DM2. No se encuentran estudios que avalen esta medida en pacientes delgadas.

 

En este consenso se realizan grandes avances al incorporar a la morfología ultrasonográfia poliquística del ovario como criterio diagnóstico. Otro avance fue defiir al hirsutismo como marcador de hiperandrogenismo clínico, y el IAL y Tl para el de laboratorio. Como défiit, se encuentra no defiir con qué escala debía de ser medido el hirsutismo, ni qué puntos de corte se ocuparía, ni tampoco defiir límites para IAL ni Tl.

 

Es un criterio innovador y controvertido al agregar un fenotipo de SOP sin hiperandrogenismo y un fenotipo sin trastornos menstruales. Esto mismo dio pie para continuar los estudios y discusiones con respecto al diagnóstico de SOP.

 

CONSENSO DE LA AES (2006)

 

El año 2006 la Sociedad de Exceso de Andrógenos (AES) realizó una declaración acerca de los criterios para diagnosticar SOP, describiendo como característica fundamental que el SOP es un síndrome predominantemente hiperandrogénico5.

 

Además se consideró que SOPQ era defiido por todos aquellos fenotipos que aumentaban potencialmente el riesgo de insulino-resistencia y alteraciones metabólicas. Con ello sugieren que el exceso de andrógenos se incorpore como criterio diagnóstico obligatorio, ya que el fenotipo descrito por Rotterdam que no tenía esta característica, no ha demostrado tener mayor riesgo metabólico. En el fenotipo con hiperandrogenismo pero ovulatorio, se mantiene elevado el riesgo con respecto a la población general, pero es menor que el fenotipo con hiperandrogenismo y oligo-anovulación.

 

Así defien criterios diagnósticos, consistentes en 1) hiperandogenismo clínico y/o laboratorio; 2) trastornos menstruales y/u ovarios de morfología poliquística; 3) exclusión de otros desórdenes. Se debe cumplir cada punto por separado. En este caso, se defien 3 diferentes fenotipos (Tabla 3).

 

Para hiperandrogenismo clínico mantiene al hirsutismo como manifestación central, dando como referencia que según los criterios de NIH aproximadamente 60% de las pacientes con SOP lo presentarían. Se propone por primera vez en un consenso una escala de medición de éste, el puntaje de Ferriman-Gallwey, junto con un punto de corte para defiir hiperandrogenismo (puntaje para percentil mayor a 95, que corresponde entre 6 y 8 según la población). No obstante, se reconoce que las escalas usadas para esta medición son subjetivas.

 

Nuevamente el acné queda expuesto como dudoso para citarlo como criterio de hiperandrogenismo clínico, y por lo tanto excluido como tal, ya que no queda claro si su prevalencia en mujeres con SOP, que es de aproximadamente 15% a 25%, es considerablemente mayor que en la población general.

 

La alopecia, que se presentaría en aproximadamente 5% de las mujeres con SOP, es un signo reconocido por la AES como indicador de hiperandrogenismo, pero excluido como criterio diagnóstico por la baja prevalencia de éste y la falta de estudios al respecto.

 

Con respecto al hiperandrogenismo de laboratorio, defiido como hiperandrogenemia, refire que la prevalencia de esta alteración sería entre 60% y 80% y reconoce a Tl como índice fundamental de éste. Aun así reconoce que la medición directa de testosterona libre en sangre por RIA, presenta problemas metodológicos.

 

Se mantiene la defiición ecográfia para ovarios poliquísticos planteada por Rotterdam, mencionando que  se encuentra en aproximadamente 75% de las mujeres con PCOS. Recalca la alta cantidad de falsos positivos, cercanos al 25% en mujeres en edad fértil, motivo por el cual es un criterio secundario.

 

Para disfunción ovulatoria se defiió un concepto nuevo. En mujeres con hiperandrogenismo y eumenorreicas no se podía descartar la oligo-anovulación sin antes confimarla de forma objetiva. En ellas se debía determinar si ovulaban o no con la medición de la progesterona del día 20 a 24 del ciclo. Se recomienda confimar esta medición en un segundo ciclo si sale alterada.

 

Tal como se menciona en Rotterdam, reafima que la resistencia a la insulina no es parte de los criterios diagnósticos, sino una anormalidad asociada al síndrome.

 

Por lo tanto, con este consenso ocurre un avance con respecto a la estandarización en la defiición de cada criterio. Se defie al hirsutismo como medida de hiperandrogenismo clínico según un puntaje elevado de la escala modifiada de Ferriman-Gallwey mayor al percentil 95 según la población, menciona a la testosterona libre elevada para hiperandrogenismo de laboratorio, mantiene el estándar convenido en Rotterdam para ovario poliquístico, y describe cómo defiir oligo-anovulación en mujeres eumenorreicas. Por otro lado, es en este consenso en el cual se niega la posibilidad del fenotipo sin hiperandrogenismo descrito por Rotterdam.

 

Dos años posteriores a la publicación de este consenso, en 2008, la misma sociedad completa el reporte anteriormente generado, siendo esto publicado en el año 2009. Agrega más estandarizaciones en las determinaciones de algunos criterios11.

 

Con este consenso se incorporan nuevas estandarizaciones para SOP. Respecto a hiperandrogenismo de laboratorio incorpora al IAL (relación SHBG y testosterona total plasmática) como un buen parámetro al ser concordante con la testosterona libre real medida por diálisis de equilibrio. Se recalca que la Tl medida por RIA tiene la desventaja de ser inexacta e inconsistente. La androstenediona queda como posible marcador, pero dudoso, que podría aumentar el diagnóstico de 10% de pacientes. Para criterio ovulación se agrega el valor de corte de progesterona medida en día 20 a 24 (valor mayor a 3 a 4 ng/ mL indica ovulación) para defiir anovulación.

 

 

CONCLUSIONES

 

Un motivo por el cual ha sido tan difícil llegar a un acuerdo acerca de los criterios diagnósticos es que la fiiopatología de éste permanece en discusión. Existen fenotipos en los cuales la asociación a insulino-resistencia y riesgo cardiovascular es mayor, lo cual es lo que usa la AES como base para defiir los fenotipos de SOP, y motivo por el cual deja fuera a aquellos que no presentan este riesgo. Son las pacientes con hiperandrogenismo las que presentan mayor riesgo, y además dependerá de si tienen alteraciones o no en la ovulación si este riesgo es mayor.

 

A su vez, la obesidad es un factor determinante en la ovulación y en el grado de hiperandrogenismo, ya que al aumentar el índice de masa corporal, aumenta la prevalencia de irregularidades menstruales, hirustismo e hiperandrogenemia. La severidad del síndrome metabólico, el riesgo de DM2 y enfermedades cardiovasculares irá asociado también con la presencia de obesidad e insulino-resistencia en la mujer con SOP.

 

Los riesgos metabólicos son mayores al diagnosticar mujeres con criterios de la NIH y AES en comparación con los de Rotterdam1. En la opinión de expertos en el tema, el fenotipo descrito por Rotterdam normoandrogénico es parte del espectro del SOP, pero podría ser un desorden diferente o con vías patogénicas distintas. Estas mujeres no presentarían resistencia a la insulina. Consideran que debieran mantenerse separadas del resto de los fenotipos de SOP, como plantea la AES, pero sin eliminarlas como parte de un fenotipo del síndrome3.

 

Así, de los tres criterios expuestos, queda en evidencia que el de la NIH no describe el total espectro de las mujeres con SOP al no incorporar la ecografía. De los dos restantes, el consenso descrito en 2003 en Rotterdam aparece como el más aceptado, no obstante incorpora un fenotipo normoandrogénico sin riesgo de insulinoresistencia. Más allá del criterio usado para defiir SOP, lo importante es tener en cuenta cuáles son los riesgos asociados a cada fenotipo, siendo el objetivo primordial el manejo adecuado de las pacientes para su mejor salud y calidad de vida.

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Imágenes

Tabla 1. Criterios según los diferentes consensos sobre diagnóstico de Síndrome Ovario Poliquíst.

Tabla 2. Fenotipos de Síndrome Ovario Poliquístico según consenso Rotterdam 200310.

Tabla 3. Fenotipos de SOP según AES 20065.