Volumen 14 N° 1
Año 2019


Rev. Obstet. Ginecol.- Hosp. Santiago Oriente Dr. Luis Tisné Brousse. 2019; 14(1): 41-50
Crónica

Ética y manipulación genética

José Lattus O.1
1Profesor Asociado de Ginecología y Obstetricia. Área Oriente Peñalolén, Director de Departamento. Facultad de Medicina, Universidad de Chile. Hospital Santiago Oriente, Dr. Luis Tisné Brousse.

Introducción

 

Nacer, vivir y morir constituye una realidad en la vida de cada uno de nosotros. El acto de nacer es involuntario, nadie elige nacer o no nacer por sí mismo y por tanto depende de otros y de las condiciones del medio en el que lo haga, lo relevante es nacer con dignidad. Los otros, son principalmente nuestros padres biológicos, las familias, la comunidad, la sociedad y en definitiva la sociedad toda.

 

Nacemos en la mayor indefensión, nada hacemos por nosotros mismos, 9 meses antes del tiempo que necesitamos para desarrollar algunas de esas habilidades, pero si esperamos estos nueve meses en el útero, el tamaño de la cabeza, impediría el parto, de allí que “madre natura” encontrara como solución “nacer antes de tiempo”.

 

Por lo pronto necesitamos al nacer, que nos cuiden, nos alimenten, nos protejan y nos abriguen, allí está nuestra madre, y nuestro padre, que además nos proveen de cariño, afecto, caricias, fundamentales para lograr el pleno desarrollo de nuestras capacidades genéticas, a las que se agregarán las influencias del medio ambiente y cultural.

 

Se estima que el comienzo del Universo ocurrió hace 13 mil millones de años, las condiciones para la vida, hace 3.500 millones en Australia, los primeros seres multicelulares hace 1.500 millones, hace 1.000 millones la reproducción sexuada y aparición del ADN, antes era por clonación. Hace 200 millones de años aparecieron los dinosaurios que desaparecieron hace 66 millones, hace 2 millones de años aparece el género Homo, y solo hace 100.000 años nuestro famoso Homo sapiens.

 

Sea que creamos en un acto creador realizado por un ser supremo o seamos producto de la evolución, somos responsables de conservar y mejorar las condiciones en que se desenvuelve nuestra vida, para que sea una vida humana plena y se desarrolle con dignidad, me refiero acá a la actitud meliorativa desde el punto de vista sociológico y filosófico que debe tener todo hombre que se precie de tal y por lo menos cuidar y mejorar su medio ambiente.

 

Para conseguir lo anterior, debemos lograr que los nuevos integrantes vengan al mundo deseados por sus padres y ojalá del producto del amor entre ellos y no del azar. Un dato del Ministerio de Salud, de los 260.000 nacimientos de cada año en Chile, el 42% o sea 105.000 de ellos lo hacen fuera del matrimonio, que si bien desde el punto de vista legal se terminó con la denominación de hijos ilegítimos, sabemos que la mayoría de ellos inicia una vida en condiciones desventajosas. Si logramos que los niños vivan en condiciones de dignidad, podrán alcanzar la edad adulta con la madurez biopsicosocial adecuada, y les permitirá formar una familia y continuar el maravilloso ciclo de vida.

 

Por otra parte la preocupación por el tema de la muerte, ha aumentado a medida que los adelantos de la medicina nos permiten la sobrevida en condiciones que hasta hace no mucho era imposible de prever, y está claro que morir hoy no es un acto, sino es un proceso

 

Morir con dignidad, así como envejecer con dignidad, es parte constitutiva del derecho a la vida. No siempre es fácil llegar a la situación de la aceptación de la muerte, lo que nos permita morir en paz, porque morir no cabe dentro del ámbito de la propia libertad, sólo tenemos la libertad de adoptar una actitud frente a ella.

 

Puede que nos toque una situación teórica que estando moribundo, tengamos que tomar decisiones, entre la tendencia del imperativo tecnológico que utiliza todos los medios de que se dispone y que son posible, o considerar adecuado la eutanasia o el suicidio médicamente asistido; no es fácil tomar decisiones y puede dejar graves cargas morales en los que además participen en tal decisión, y el recurso de la tecnología avanzada puede representar un “peligro moral”, por lo demás extremadamente costoso del punto de vista financiero, ¿quién resiste la cuenta de una estadía en una UTI que son millonarias sumas?

 

Para vuestro conocimiento existe una asociación Derecho a Morir Dignamente, sin fines de lucro, que sostiene que lo natural es desear que la muerte llegue pacíficamente y sin prolongados sufrimientos y para lograrlo es indispensable que quienes rodean al moribundo colaboren y respeten su voluntad expresada en forma inequívoca.

 

La OMS, en su medicina paliativa, que es aquella que se ofrece cuando ya no hay tratamientos curativos que ofrecer, tiene como objetivos:

Reafirmar la importancia de la vida, considerando a la muerte como un proceso natural.

Establecer un proceso que no acelere la llegada a la muerte ni tampoco la posponga.

Proporcionar alivio del dolor y de otros síntomas angustiosos.

Integrar los aspectos sicológicos y espirituales del tratamiento del paciente.

Ofrecer un sistema de apoyo para llevar una vida lo más activa hasta su muerte.

Ofrecer un sistema de apoyo a la familia para enfrentar la enfermedad y sobrellevar el periodo de duelo.

 

Desarrollo. 
“Luz y sombra, temor y esperanza”

 

Esta es una época extraordinaria, sorprendente y desconcertante de la historia del hombre. Somos testigos de la expansión en todas las ramas del saber, de la difusión de la cultura en todos los niveles sociales, de las comunicaciones mundiales rápidas y fáciles, de la cristalización de tantas realidades que por siglos sólo poblaron el reino de la fantasía y de lo imposible, y qué podemos decir, el hombre ha penetrado como nunca en los secretos de la tierra, el mar, los astros, de la vida, en busca de la verdad respecto del universo y a sí mismo, sacando a luz numerosos misterios de la naturaleza. Tal vez la increíble conquista de la luna por el “Apolo11”, en 1969, los viajes interestelares y el amartizaje, son proezas que sintetizan y representan el prodigioso conocimiento científico y tecnológico actual.

 

Esta vertiginosa revolución tecnológica y cibernética pone a nuestra disposición extraordinarias herramientas que constituyen una base de datos gigantesca, especie de enciclopedia universal capaz de almacenar gran parte del conocimiento. Un ejemplo: internet deja todo al alcance de nuestra mano, no excluye absolutamente a nadie, es como el sol, que sale, calienta y da luz a todos, sin excepción; ese material contenido en la “nube”, que nadie ha visto, es posible extraerlo desde el computador o desde aparatos móviles, para satisfacer las más diversas interrogantes y acceder así a una descomunal biblioteca. Con todos estos adelantos, nuestros hijos y nietos, ya clasificados como nuevas generaciones, dejaron atrás la nemotecnia, dejaron de calcular mentalmente las operaciones matemáticas mediante el uso de calculadoras cada más sofisticadas, dejando de lado la memoria. ¿Podríamos entonces prescindir de la memoria como un don, un tesoro del cual no podríamos privarnos, tal como la conocemos y empleamos los viejos de hoy? Pero a ver, pensemos solo un instante en si estos avances nos llevarán a perder facultades como la reflexión relacionadora, base del entendimiento humano, esa capacidad volitiva que nos lleva a conocer “el júbilo de comprender”, y que nos dejara Sócrates.

 

Estos avances deberían entonces, proporcionarnos un nivel de vida superior, una seguridad y un bienestar como en ninguna otra etapa de nuestra larga historia, y brindarnos una perspectiva aún más deslumbrante del porvenir. Sin embargo, la luminosa imagen del futuro que nos anticipa, no puede ocultar la densa oscuridad, llena de fatídicos presagios, que proyecta. En ningún momento de la historia, la cultura, el conocimiento y la instrucción estuvieron más al alcance de las masas como en la actualidad; pero, por contraste, lo que se considera fruto de la ignorancia, como la conducta antisocial, la violencia, el crimen, la inmoralidad, la corrupción e indecencias públicas y la degeneración causada por los estupefacientes, crece día a día con la fuerza de una ola devastadora. 

 

Luz y sombra, esperanza y temor simbolizan la antítesis de nuestro tiempo. Por ello la ONU (1945), organismo internacional creado para preservar la paz mundial, en la celebración de su 25º aniversario, en palabras de Nixon dijo que: “el hombre ha llegado a ser cada vez más incapaz de resolver las graves cuestiones que perturban el mundo”, situación que continuará, porque en la dramática realidad de nuestro tiempo, no vislumbramos un cambio favorable. Quizás en lo anterior está la causa profunda del malestar que reina en todas las partes del mundo. Porque si los sistemas políticos y sociales responsables de la situación actual no encuentran una salida a la misma, parece perfectamente razonable que se busque un cambio de aquéllos antes de que se produzca el desastre final, ésa es la bandera que levantan los movimientos contra lo establecido que remece todas las estructuras sociales y nada ni la más monolítica institución religiosa, parece segura, firme, permanente.

 

El hombre ha perdido toda fe, se siente inseguro y expectante. No sabe si el día de mañana verá el mundo saltar en pedazos, o tendrá una nueva oportunidad de sobrevivir. No es de extrañarse entonces, de que la “neurosis” se haya convertido en un estilo de vida de la sociedad contemporánea, y que el 80% de las enfermedades de nuestro tiempo tengan su origen en las causas psíquicas. 

 

“Los inicios del proyectogenoma”

 

Es obvio que en las últimas dos décadas se ha avanzado más de lo que se hizo en los últimos cien años. No en vano se dice que “aún están vivos y trabajando el 90% de los hombres que produjeron conocimientos útiles a la Humanidad”.

 

En el año 1945 se afirmaba que había 240 mil personas dedicadas a la investigación en el mundo. Hoy la cifra sobrepasa los 6 millones de especialistas. Cabe hacer notar que los cambios más trascendentes de estos últimos 20 años están en el área biológica y no cabe duda que los cambios que se van a seguir produciendo también estarán allí. Lo más evidente es que nuestra vida se ha transformado completamente y lo más trascendental fue descubrir el Secreto de la Vida y el cómo ésta se rige. Descubrir que todo está perfectamente organizado y controlado a través de la información que se mantiene más allá del individuo mismo y descubrir que se transmite de generación en generación ha sido uno de los más grandes aportes científicos a la Humanidad, descubrir un sistema, que podríamos llamar computacional, para regular todo el funcionamiento de las células y de los órganos, fue francamente fabuloso.

 

Nace, así, la Ingeniería Genética o Bioingeniería, que se ha encargado no sólo de descifrar los procesos que se producen en la célula, sino, además, de modificarlos cuando están alterados o cuando se quiere cambiar una función celular. Se ha descubierto el código que rige esta computadora biológica y cómo cambiarlo. Y darse cuenta que todas las células vivas, llámense bacterias, hongos, animales, insectos, etcétera, tienen el mismo código. Esto es la confirmación de lo que Darwin había observado, simplemente en los animales, que la Vida tiene un origen común y que desde este origen común se ha ido desarrollando hacia seres más complejos, como el Hombre, que aún es imperfecto.

 

Las distintas culturas difieren en sus criterios acerca de la Vida después de la Muerte y antes del Nacimiento. En la década de 1960 se estableció que el embarazo comienza con la Implantación. Este enunciado fue aceptado por las Sociedades Nacionales de Obstetras de diferentes países de Occidente, y se tuvo en cuenta para la formulación de leyes sobre el aborto en Austria, Australia, Nueva Zelanda y los Países Bajos.

 

Se establecieron algunos hitos: la penetración del espermatozoide en la zona pelúcida del óvulo se consideró como la “Fertilización” e inicio de la vida. El óvulo se transforma en blastocisto, alcanza el endometrio y comienza el proceso de “Implantación”. Definidos estos procesos, el embarazo pasa a durar 280 días, o 40 semanas.

 

Si se considera que la división de la primera célula es suficiente para concebir un ser humano, éste no comenzaría su existencia en el momento de la Fertilización, sino con la primera división celular. Los teólogos de la Iglesia Católica sostienen que la vida humana se inicia en el momento de la concepción, basándose en que el cigoto humano tiene un direccionamiento interno, que lo lleva a la realización completa de su personería. Esta definición no es correcta en términos de Biología molecular, porque el cigoto no posee todas las moléculas con la información necesaria para el desarrollo embrionario. Otro concepto es el de “individuación”, desarrollado por los embriólogos. Es poco claro, ya que “lo que comienza con la Concepción no es la vida humana, sino un Ser en formación”. Si se acepta que la Persona “es un Ser consciente, dado que posee la capacidad de pensamiento consciente y, además, que está dotado de autoconciencia y conciencia reflexiva”, un recién nacido no sería un Ser humano.

 

Por otra parte, social y jurídicamente, la vida de un recién nacido está protegida, porque se le considera una Persona. Es crucial la importancia de la actividad cerebral. Este concepto fue sugerido por primera vez en 1968, al establecerse que “la muerte cerebral completa implica que debe haber suficiente pérdida de las funciones cerebrales como para que la muerte somática sea inminente”.

 

La etapa de “pre-embrión”, en la que su dependencia es relativa, puede reemplazarse los fluidos maternos por fluidos artificiales y esto no impide la continuación de su existencia. Si bien las primeras señales de actividad eléctrica cerebral pueden registrarse entre la semana cuarta y octava, las primeras evidencias de actividad cerebral del tipo “sueño-vigilia” aparecen por los ocho y medio meses de gestación.

 

Con el advenimiento de las Técnicas de Reproducción Asistida el Papa Juan Pablo II, asesorado por el Comité de Ciencias del Vaticano, fijó los límites para las pruebas científicas con embriones, proclamando, el 20 de noviembre de 1993, que “utilizar el embrión como un puro objeto de análisis o experimentación es un atentado contra la dignidad de la Persona humana y del género humano”, repudió los experimentos exclusivamente analíticos en tales investigaciones genéticas y pidió que las naciones adopten leyes para proscribirlos. Abogó, además, para que el embrión sea reconocido como “sujeto de derecho” por las leyes, para proteger a la Humanidad. 

 

El Papa, por otra parte, apoyó la investigación genética, pero, a condición de ser respetuosa con la Vida e integridad del sujeto. En su discurso a los participantes en el Congreso, promovido por la Pontificia Academia de las Ciencias sobre el Genoma humano, destacó que dichos estudios –teniendo en cuenta que la Razón humana es, a la vez, Razón científica y Razón ética– que “la Ciencia seduce y fascina, pero, que conviene no olvidar que si bien es capaz de explicar el funcionamiento biológico y las interacciones entre las moléculas, no sabría enunciar, por sí sola, la Verdad última y proponer la Felicidad que el Hombre anhela alcanzar, ni dictar los criterios morales para alcanzar el Bien”. Agregó que el “Proyecto Genoma humano” pone a disposición de los médicos y biólogos conocimientos cuyas aplicaciones pueden rebasar el campo médico y arrojar sobre el Hombre amenazas indudables, entre ellas, el “eugenismo”, o la discriminación, ligada a las utilizaciones posibles de la Medicina preventiva. Por ello debe extremarse su vigilancia en el campo moralista, filosófico, jurista y político, a fin de que toda investigación científica respete la integridad del Ser humano.

 

No obstante, el Papa precisó también que “no compete a la Iglesia fijar criterios científicos y técnicos de investigación médica, pero sí recordar, en nombre de su misión y tradición secular, los límites conforme a los cuales toda investigación permanece como un Bien para el Hombre, porque la Libertad debe siempre orientarse al Bien; ya que el nuevo Ser es Persona desde el momento mismo de su Concepción; que no es reductible a su patrimonio genético, que constituye su base biológica y, que es portador de la esperanza de Vida del sujeto”.

 

“El proyecto genoma humano”

 

Este dilema ético y científico es uno de los esfuerzos internacionales de mayores proporciones que se está realizando en el campo de la Biología destinada a “trazar” el Genoma humano, es decir, comprender la información codificada contenida en cada cromosoma. Este trabajo cooperativo, que diseñó el mapa genético, ayudará a comprender los desórdenes hereditarios y podría conducir a nuevas estrategias para prevenir y tratar más de 3.500 enfermedades, cuyo origen genético es conocido, llevando a una mejor comprensión de otras que tienen también componentes genéticos, como las de tipo de infecciones, el cáncer, la depresión endógena, la hipertensión, y tal vez por qué no, el inicio de la vida y la fecha exacta de la muerte.

 

El año 1990 fue designado como el inicio de la década del Cerebro y grandes aportes fueron comprometidos para estimular la investigación, en un esfuerzo de cooperación internacional, en donde, por primera vez, Japón se interesó y tomó parte en las inversiones que hicieran EE.UU., Europa Occidental y la URSS, Rusia actual. Este “Proyecto Genoma” conduce, necesariamente a la manipulación. Lo que genera un movimiento de opiniones en alerta, que es importante de considerar, sobre todo lo referido a la preocupación por las posibilidades de intervención que un día, nada lejano, va a tener el Hombre sobre la propia esencia de la Vida. No obstante, ya en 1980, Jean DAUSSET, Premio Nobel de Medicina francés, pidió la inclusión de un nuevo artículo en la Declaración de los Derechos Humanos, donde se plantea la “inviolabilidad del mensaje genético”.

 

Este tema de reflexión es amplio y estamos en una nueva época, en la que debemos participar luego de conocer esta verdadera aventura científica, cuyos resultados potenciales, no cabe duda, serán de gran beneficio para todo el género humano. Podemos estar orgullosos en Chile, ya que de las 45 personalidades de todo el mundo, escogidas por el Instituto de Medicina de los EE.UU., se encuentra el doctor José ALLENDE R., Académico e Investigador de la Universidad de Chile, quien, por sus méritos y aportes a las Ciencias Básicas, forma parte del “Proyecto Genoma”. En Chile además debemos mencionar al Dr. Tito Ureta (Iquique 1935, Santiago 2012), gran investigador científico y biólogo de la Universidad de Chile ligado a Fritz Lipmann (Premio Nobel de Medicina 1953), Hermann Niemeyer (Decano de la U de Chile y Premio Nacional de Ciencias 1983), etc…

 

Todo se inició en el año 1947, cuando Osvaldo AVERY aisló el “ADN” de bacterias, (neumococos). Luego, en 1953, WATSON y CRICK descifraron la estructura del “ADN”, en una genial interpretación de dos hebras, en una doble hélice. El aporte substancial fue que los aminoácidos estaban perfectamente asociados en una secuencia que correspondía a un “idioma genético” de cuatro letras: “A”, (adenina); “T”, (timina); “C”, (citosina); y “G”, (guanina). Entonces nace: “La INGENIERIA GENETICA” una técnica que logra introducir material genético de una fuente a otra célula viva, de una donante a otra receptora, para sintetizar proteínas codificadas exógenamente y replicarlas, adquiriendo una nueva capacidad que le es ajena. Todo esto llevó a conocer la secuencia verdadera del “ADN”, el “GRAN GENOMA HUMANO” completo”. El costo de este Proyecto fue de tres mil millones de dólares, ya financiado y a un costo de un dólar por letra descifrada. Si el mejor Laboratorio del mundo actual, como lo es el de Cambridge, Inglaterra, lo hiciese por sí solo, habría demorado unos 60 mil años en terminarlo...

 

“Impacto en el mundo actual”

 

El impacto en la Humanidad, sobre la Medicina y la Biología, y sobre cualquier ámbito del quehacer humano, es una interrogante que todos debemos formulárnosla y debemos prepararnos para ello, ya que es uno de los avances científicos más significativos de nuestro tiempo. Ya en 1990 se pudo escoger el sexo de los bebés fecundados fuera del útero materno. En Inglaterra se empleó una técnica que evita el nacimiento de niños con defectos genéticos ligados al sexo. 1990 es, justamente, el año en que se inicia la manipulación genética humana. Como resultado de las experiencias, nacieron en julio de 1990, en Londres, dos gemelas saludables, cuya madre era portadora de una anomalía genética fatal y que sólo afecta a los individuos de sexo masculino. Al mismo tiempo de estos avances se inició la polémica científica. El optimismo y confianza de los científicos ante los procedimientos utilizados ha permitido realizar estudios en el primer trimestre del embarazo, exento de riesgos para la madre y el feto. Esto permite hacer diagnósticos exactos y determinar la interrupción de aquellos embarazos con graves anomalías genéticas, incompatibles con la vida. Esto último es válido para Chile, ya que se cuenta con los medios para establecer diagnósticos antenatales precisos, la ley permite la interrupción del embarazo, bajo estrictas circunstancia, y establece la interrupción en tres causales, que aún es polémica así como sus reglamentos, y la objeción de conciencia ha sido utilizada como excusa para no hacer valer dicha ley.

 

En otros campos vemos grandes avances, como las técnicas de inseminación artificial y selección genética que han logrado: vacunos con mayor capacidad de producción lechera; aves con mayor capacidad productiva de huevos; y, en general, ganado de más carne magra y menos grasa. Todos estos son adelantos de los cuales disfrutamos, pero que en ningún momento lo relacionamos con el Proyecto Genoma y sus aplicaciones. En Chile, la transferencia de embriones brindará ayuda a las especies en peligro de extinción, como es el caso del Huemul y el Pudú, etcétera. Así es como la Universidad de Chile utiliza, desde hace años, una bacteria, la Thiobacillus ferroxidasa, para realizar un tipo especial de lixiviación de ciertos minerales concentrados, específicamente el Cobre. Hay otras que hacen lo mismo con el Plomo. Hay bacterias devoradores de Petróleo, las que son muy cotizadas cuando ocurre algún derramamiento de este producto en el mar. 

 

En 1988 se concedió la primera patente para un animal “creado” en la Universidad de Harvard. Se trataba de un ratón blanco, que contenía en su genoma un gen humano, de tipo oncogén, que lo predisponía al desarrollo de tumores de mama. Justifica su estudio y tal experiencia el hecho que en EE.UU mueren 40 mil mujeres al año a causa del cáncer mamario.

 

En ganadería la manipulación genética ya no conoce fronteras: hay mini vacas; pollos sin plumas; mini pavos; superchanchos, que tardan 7 semanas menos que un cerdo normal en crecer y cuya carne es muy apetecida por su bajo índice de colesterol.

 

Respecto a la relación entre Ciencia y Técnica, a decir verdad, en este momento se ha invertido, ya que actualmente la Técnica es tan predominante, que determina los caminos y destinos de las investigaciones científicas. Este dominio supone que el campo que se va a dominar es “finito”, por lo que las variables son limitadas y, por lo tanto, se las puede conocer y manejar. Pero, cuando el campo se hace “infinito” se crean situaciones incontrolables, inmanejables e imprevisibles. Algo semejante ocurrió con la energía atómica. ¿Podría pasar lo mismo con un Proyecto tan desmesurado y con tantas implicancias, como el genoma? ¿No generará situaciones inmanejables? Esto implica para el Hombre una responsabilidad histórica, que antes jamás había tenido.

 

El Proyecto Genoma plantea el problema de la “clonación”. Es una aspiración humana “crear hombres”. ¿Qué es “lo Mejor” o “lo Bueno”, si el Hombre es tan poderosamente versátil? El Hombre es cada vez más libre y responsable, porque tiene que dar un valor, y decidir, sobre procesos en los que antes no tenía posibilidad alguna de intervenir. Maneja cada vez mayor cantidad de conocimientos, sin embargo, estas decisiones tienen que tender hacia un fin que no da el conocimiento. Los científicos se plantean, ¿dónde debemos trazar la línea de investigación? Creemos que hemos ido muy lejos, pero, ¿dónde está el límite?.

 

Estas interrogantes sobre los landmark en la experimentación las han planteado Jerry HALL, y su superior, doctor Robert STILLMAN, en noviembre de 1993, en la Universidad GEORGE WASHINGTON, en el Laboratorio de Fertilización “in vitro”, cuando lograron la clonación de embriones, partiendo de 17, hasta multiplicarlos, como en la Biblia en el caso del pan y los peces, en 48 embriones. Ellos informaron de esta investigación científica y sus resultados en una conferencia, ante las autoridades científicas, y lo consideraron como “un modesto aporte al avance científico que podría algún día ayudar a aquellas parejas que tuvieran algún tipo de infertilidad”. Cuán equivocados estaban al considerar “modesto” su aporte: la noticia recorrió el mundo entero, en las primeras páginas de las principales revistas y periódicos. “La CLONACION era posible”... y las células que habían sido manipuladas no eran, precisamente, de plantas o cerdos, o conejos, o vacas, sino eran Seres humanos, creando un desafío a la Ética. Las opiniones fueron variadas, desde las congratulaciones de sus colegas, que lo consideraron “un trabajo simpático a agradable”, a la opinión de importantes personalidades del mundo, como los japoneses, que manifestaron que se trataba de un hecho “inconcebible”; el Presidente Miterrand se sintió “horrorizado”; por su parte, “El Observatore Romano”, del Vaticano, se refirió al tema en su Editorial, considerando que tales procedimientos podrían llevar a la Humanidad a “un túnel de la locura”; el Papa, por su parte, también emitió su opinión.

 

En EE.UU. hay más de 10.000 embriones que flotan en nitrógeno líquido, congelados en bancos, esperando la opción y decisión de sus progenitores. Así, también existen espermios congelados, y óvulos cristalizados que pueden esperar hasta varios años para fecundar un óvulo y crear un Ser humano. En Alemania la clonación de embriones humanos es considerada una ofensa federal y es penada por la ley hasta con 5 años de prisión y, entre sus comentarios dicen: “... los americanos aún no tienen nuestros escrúpulos...”. Hoy, 25 países se han referido y comisionado a sus poderes políticos para legislar respecto a la tecnología reproductiva. En Gran Bretaña la clonación humana requiere una licencia del Gobierno. Aquellos que violen esta norma pueden ir 10 años a prisión. En Japón toda investigación en clonación humana está prohibida por leyes aprobadas por la sociedad.

 

En Chile las sociedades científicas se han referido al tema, pero aún no se ha legislado sobre el particular problema de los embriones que resultan de las fertilizaciones “in vitro”, ya que siempre son más de uno. De ahí que los embarazos múltiples se han hecho tan frecuentes, y su manejo complicadísimo por el alto riesgo, tanto para la madre como para los recién nacidos, aumentando la cantidad de partos prematuros.

 

El 11 de Noviembre de 1997, 186 estados miembros de la UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, declararon al Genoma Humano “Patrimonio común de la humanidad”. Chile es miembro desde 07/07/1953.

 

 

“Los límites de la bioética”. 
Eugenesia-distanasia-eutanasia

 

El Hombre, como Ser “inacabado”, nace con el ímpetu constante a hacerse, a construir su propia existencia. Carece de pautas instintivas de conductas con modelos preestablecidos, que le permitan salir airoso de las diversas situaciones. Debe inventar, libremente, los actos a ejecutar. Actos que de algún modo le garanticen el éxito para seguir avanzando en lo que a realizarse a sí mismo se refiera. Para ello necesita la intensa y generosa ayuda de los demás hombres, con quienes convive, como también les debe ayudar. Como Ser social, su Conducta es exitosa sólo en la medida en que al realizarse favorezca la realización de los demás, y viceversa. Así no aniquila su existencia, sino la despliega y acrecienta para actuar de acuerdo con lo que en todo instante su Razón le dice qué es lo mejor para sí mismo y, en consecuencia, para los demás, y no actuar con autoengaño, que siendo un auténtico bien para la propia persona fuera un mal para los otros. Lo anterior es el hábito, la virtud, de tener la reciedumbre de escoger siempre los actos buenos frente a la tentación de actuar sin mayor responsabilidad, dejándose llevar por lo seductor o lo fácil. Este hábito, ya Aristóteles lo consideraba primordial: “El Bien no es fácil de hacer si no se adquiere el hábito de estar constantemente haciéndolo”

 

Así, la Ética, para él, es el hábito o la virtud mediante la cual descubrimos, mirando al fondo de nuestra conciencia, el deber primario, que una vez puesto a la vista, debe guiar sin argucia alguna toda acción. A esta tarea inexcusable le dio el nombre de Imperativo Categórico.

 

La grave crisis ético-clínica está dada por el enorme desarrollo tecnológico de las últimas décadas, desborda el interés exclusivo de los médicos y compromete a toda la Sociedad. Si no se corrige, amenaza los Valores más íntimos de la Cultura y, eventualmente, incluso puede repercutir sobre la evolución futura de la especie humana. La Historia muestra que el Hombre no puede hacer todo cuanto quiere y que la Libertad de la Ciencia está intrínsecamente vinculada a la Ética. La fascinación por los nuevos descubrimientos inhibe la reflexión seria sobre sus eventuales peligros y riesgos. Basta recordar el optimismo frente a los primeros conocimientos de la energía atómica y la actual preocupación sobre sus consecuencias.

 

En efecto, la “FERTILIZACION IN VITRO”, los “DEPÓSITOS DE ESPERMIOS”, “LA CRISTALIZACIÓN DE ÓVULOS” la “CLONACIÓN CROMOSÓMICA”, y la eventual manipulación del “GENOMA HUMANO”, no dejan de inquietar la conciencia del Hombre contemporáneo y obliga a precisar los límites de legitimidad de la Medicina y de la propia Ciencia. Hoy miles de nacidos en el mundo producto de fertilización in vitro buscan a sus padres biológicos, otro gran dilema para el hombre moderno.

 

En todo caso, cualesquiera sean sus méritos, el esfuerzo concertado para mapear y secuenciar el genoma humano conlleva un profundo significado social, ya que es difícil saber si se protegerá la autonomía individual una vez que se tenga posesión de la información genética, o las interpretaciones del mapa que indiquen problemas de salud, identificando a las personas de “riesgo”, según tal o cual característica de sus genes. Muchas de estas situaciones ya están insertas dentro de Códigos de Ética, tal como el juramento Hipocrático, el Código de Núremberg sobre las normas de experimentación con Seres humanos, la Declaración de Helsinki, con el fin de guiar la investigación respecto a los riegos en la investigación biomédica y, actualmente, a las Academias de Medicina de todo el mundo les corresponde mantener una permanente vigilancia sobre su aplicación y repercusiones en la identidad biológica del Ser humano o la dignidad de la especie, como lo señala la “ALANAM”, la Asociación Latinoamericana de Academias de Medicina.

 

Respecto a las posibilidades de que nazca un niño con retardo mental y de que nazca un genio, son iguales. La probabilidad de seleccionar a un determinado tipo de Hombre, cae en las prácticas eugenésicas. Fue GALTON, en el año 1883, quien dio el nombre de “EUGENESIA” a las materias que estudiaba y proclamó que era urgente prever la generación de la humanidad a través del estricto control de la herencia. El propósito final era preservar lo que él llamaba “las razas mayor dotadas”. La tentación de la eugenesia cundió por Europa y EE.UU. Varios Premios Nóbel adhirieron a las ideas de GALTON, como: Charles RICHET, 1913; Franck MC FARLANE BURNET, 1960. Alexis CARREL, en su libro “EL HOMBRE: UN DESCONOCIDO”, proponía reconstruir la aristocracia biológica hereditaria; y, por último, MAC BUCLE, quien expuso un proyecto eugenético que consistía en esterilizar a los cesantes...

 

DARWIN explicaba que entre los salvajes, que viven en forma natural, los débiles son eliminados muy pronto. El biólogo Julián HUXLEY apuntaba que los grandes proyectos debían contar, cada vez más, con la elevación del nivel genético de las capacidades del Hombre, adhiriendo a uno de los credos fundamentales del pensamiento eugenésico: “las cualidades humanas son en su mayoría innatas, biológicas, no adquiridas”.

 

Basta recordar que uno de los proyectos eugenésicos más completo, radical y despiadado, fue el de la Alemania nazi, después de eso, la Eugenesia se desprestigió. Pero, con los adelantos actuales de la Bioingeniería han renacido los pronósticos apocalípticos sobre la degradación de la Humanidad y también la tentación de la Eugenesia, que permite, mediante el consejo genético, mejorar el patrimonio genético de la especie, a través de la inhibición de los genes dañinos. Francis CRICK, Nobel 1962, declaró que “Ningún recién nacido debiera considerarse humano, sin haber pasado previamente pruebas relativas a su dotación genética”. Linus PAULING, Nobel de Química y de la Paz, propuso que: “Todo individuo que aspira a procrear debería llevar un tatuaje con el Código de su genotipo” y, tras un severo examen genético, obtendría su permiso para reproducirse.

 

Y, así, siguen muchas opiniones y consejos respecto al “creced y multiplicaos... pero sólo después de haber aprobado el examen genético”. Hasta llegar al Nobel de Medicina, Joshua LEDERBERG, quien defiende una de las medidas más extremas de la Eugenesia positiva: “LA CLONACION”.

 

Luego de todos estos consejos de célebres Nobel, debo hacer notar que hay otros Nobel y científicos que están en la posición opuesta, como Hubert MARKL y George WALD, quienes abogan porque se declare inviolable el patrimonio genético humano. Podemos ver, así, que no sólo hay objeciones éticas, sino científicas y técnicas contra la “Eugenesia Genética”.

 

Menos conocido por nosotros es otro concepto: la “DISTANASIA”, que consiste en prolongar artificialmente, e ilegalmente, una vida que ha llegado a su fin. Es tal el desarrollo de los modernos métodos de reanimación biológica que, en la práctica, se logra mantener casi indefinidamente la vida vegetativa, como ocurre en las “UTI”, (Unidad de Tratamiento Intensivo), donde es posible bloquear los mecanismos fisiopatológicos que deben poner en marcha las posibilidades de fallecer de un organismo: deshidratación y coma; paro cardíaco respiratorio, etcétera. Pero, aunque parezca paradojal, “... tanto como el Hombre tiene derecho a vivir, también lo tiene a morir...”. El papel de la Medicina, y propósito final, es salvar la vida, pero no impartir la muerte. Y el médico moderno debe aprender a diferenciar la enfermedad de la agonía, es decir reconocer “cuando la Ciencia debe dar paso a la Caridad”, me refiero al ensañamiento terapéutico.

 

Un estudio científico de la Bioética debe empezar por investigar rigurosamente cuál es el sentido de la Vida. Y este sentido de la vida, ya sea la búsqueda del placer, de la utilidad, de la alegría, en el fondo, se ve que corre tras la Felicidad. Sería el encuentro con la Felicidad, entonces, lo que ordena las metas de las acciones. La mayoría de las personas se confiesa de ser feliz cuando han logrado realizarse a sí misma, aun a costa de una existencia sacrificada. La Felicidad aún puede darse en medio del sufrimiento, si gracias a ese sufrimiento se consigue un Bien superior. La vida humana, en la medida que es “realizarse a sí mismo y a los otros”, consiste en buena parte en crear Cultura. La Historia del Hombre es la Historia de la Cultura que ha ido creando. 

 

Donde se divisan situaciones éticas complejas actualmente es en todo lo que gira en torno a las investigaciones del Genoma humano. A lo cual se agregan los enfermos terminales, los trasplantes de órganos, el posible trasplante de cerebro, la comercialización del cuerpo humano, etcétera. Vemos que la investigación rigurosa en este campo debe estar, urgentemente, en estrecha colaboración entre científicos, filósofos, teólogos, hombres de Derecho y otros.

 

Por fortuna, la alta tradición que empezara con el destacado Nudo socrático –Sócrates, Platón y Aristóteles– cuenta, al través de la Historia, con notables investigadores. Es una fuente inagotable de conocimientos en lo referente a la esfera ética. A ella apelan los biólogos actuales para orientarse. Pero es preciso continuar trabajando a la luz de nuevos descubrimientos de la Ciencia y de la Biomedicina, a fin de señalar direcciones rectas en el avance de estos campos. El Hombre deja atrás el miedo y la zozobra cuando está seguro de que la Ciencia y la Tecnología se mueven dentro del horizonte enmarcado por la Ética.

 

 

“Conclusiones”. “Por el anhelo socrático”

 

Cabe hacer notar que todo esto es la culminación de una incesante búsqueda para cumplir con el anhelo socrático de “CONOCERSE A SÍ MISMO”. En esta línea podríamos decir que estamos a escaso margen de descifrar qué es la Vida, de descubrir ¿QUÉ SOMOS?, una de las grandes interrogantes que plantea la Filosofía, y una de las primeras interrogantes para el hombre en su camino por el sendero de la felicidad. No hay duda que el avance científico y tecnológico es imposible de detener e intentarlo sería ir contra la esencia misma del Ser humano y de su afán de comprender y conocer el Universo. 

 

Se han planteado algunas soluciones, veamos:

1. La única solución positiva, radical y permanente para la humanidad es la intervención de Dios en la historia para acabar para siempre con el pecado, causa de todas las miserias humanas, e instaurar su reino eterno con los fieles de todos los siglos. El cambio debe hacerlo Dios porque el hombre se ha demostrado incapaz de resolver sus problemas. Para quienes así piensan esta salida es una esperanza garantizada porque es una determinación del creador, es decir, está empeñada su palabra.

2. La ruptura de los moldes actuales de la sociedad sólo es posible por la fuerza de la revolución violenta, pues los intereses creados tenderán a mantenerse a toda costa en sus posiciones de privilegio. Destruidas las estructuras sociales actuales se podrá organizar una nueva sociedad, más feliz y más justa. El que no cambia todo, no cambia nada.

3. Otro sector, pesimista, opina que no hay remedio para los males del mundo, que tarde o temprano una pavorosa guerra nuclear destruirá a la orgullosa e insensata humanidad que ha podido lograr tanto en el campo científico y tecnológico, pero que no ha aprendido a vivir en paz, a pesar de la dura enseñanza de la historia de que la violencia y la discordia producen amargos y dolorosos frutos. O que la contaminación y el hambre producirán el desenlace fatal.

4. El último enfoque es que la humanidad superará por sí misma la crisis en forma pacífica, y sus aspiraciones nunca logradas de convivencia internacional en paz, justicia verdadera y bienestar social, serán una feliz realidad. Acaso, preguntan: ¿No es éste el anhelo de todo el mundo? Entonces, ¿Por qué no se podrá llegar al fin a un acuerdo para satisfacerlo?

Del análisis de estas cuatro formas del cambio, surge la evidencia de que, en realidad, el cambio depende solamente de dos factores, y a modo de conclusiones:

A. El factor divino, y

B. El factor humano presente en las tres últimas proposiciones.

 

Deriva de lo anteriormente expuesto que la sociedad humana se encuentra en una encrucijada, cualquiera fuere el alcance y significado que se quiera dar a esta expresión. Esta situación por supuesto afecta a todas las instituciones que la componen y muy especialmente a una primaria y básica como es la familia, la cual, al enfrentar problemas propios dentro del contexto enunciado, retroalimenta con fuerza y poder a los conflictos sociales, de aquí la necesidad de la preocupación preferente por parte de todas las otras instituciones humanas.

La sombra de Hiroshima, Nagasaki o Chernóbil, que tan tétricamente se posa sobre la Física nuclear, y que le quitara el sueño a Einstein –o los sucesos de la Guerra Química y Bacteriológica, que amenazan cada día al mundo entero– se extienden ahora sobre la Biología y más concretamente sobre la Genética. 

Ello nos lleva, necesariamente, a asumir conscientemente la responsabilidad de guiar por los terrenos de la Ética nuestra propia evolución biológica, que debe ser el fruto del conocimiento, base de la auténtica Libertad espiritual del Hombre. Esto significa que debemos escoger metas en las que los Valores estén involucrados, ya que, a no mucho andar, cada uno de nosotros estará frente a una interrogante, a un dilema, que lo hará meditar sobre el tema que acabamos de analizar... si es que ya no lo ha hecho.

Concluyamos que la actitud meliorativa, que entiende que el mundo no es por principio ni radicalmente malo ni absolutamente bueno, sino que puede ser mejorado y perfeccionado, debe ser su sello, de esta actitud que la vemos en la mayor parte de las tendencias filosóficas de todas las épocas, y constituye una sociología y una moral que podrían también calificarse de activistas, es decir, concluyamos además que existe un esfuerzo humano por mejorar constantemente la condición humana, aunque la vida esté llena de crueldad e injusticia, y el hombre debe realizar este esfuerzo en forma indefinida.

Debemos hacer bien las cosas, es la actitud más aconsejable hoy en el mundo que nos rodea, ya que llevamos dentro de nuestro ser ese empuje infinito, fruto de un racionalismo idealista que puede mirar cualquier horizonte para tomar lo mejor de la creación humana, es la fe en la inteligencia y la razón que otorga al hombre la facultad de forjar su propio destino.

Al tratar estos temas científicos, ensanchamos los caminos, enriquecemos las posibilidades de avance de cada ser humano, y nos da la posibilidad de tener más luces que ofrecer en el largo proceso de aprendizaje que nos liga a la felicidad y a vivir en plenitud los avances científicos y tecnológicos que nos permiten realizarnos como hombres en este mundo, que es nuestro mundo.

 

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